artículos y notas esotéricas


La historia y orígenes de Kuan Yin
Martin Palmer, Jay Ramsay y Man-Ho Kwok


Hace unos cuantos días tuvimos la oportunidad de ver una exposición en el así llamado Castillo de Chapultepec dedicada al bodhisattva de la compasión, mejor conocido como Avalokiteshvara y Kuan Yin. Este artículo forma parte de un libro escrito por un traductor de textos taoístas (Palmer), un poeta y sanador (Ramsay) y el mas famoso practicante de tradición china en Gran Bretaña (Kwok).

El bodhisattva compasivo
En algún momento alrededor del primer siglo antes de nuestra era, fue compuesto un notable texto budista en sánscrito, al norte de la India o posiblemente en lo que hoy ocupa Afganistán. Es conocido en sánscrito como el Saddharma Pundarika Sutra, el Sutra del Loto de la Ley Maravillosa. Pero generalmente es conocido simplemente como el Sutra del Loto. Es un texto clave de la tradición budista mahayana.
    Existen dos formas principales del budismo. La tradición theravada –significa las Enseñanza de los Ancianos– se ciñe a una comprensión estricta de las enseñanzas del Buda histórico. Enseña a la persona individual a luchar por encontrar el Camino a la iluminación. Ésta es difícil, no siempre se alcanza y toma años, a veces muchas vidas, en ser obtenida.
    La segunda forma de budismo es llamada mahayana, la tradición del Gran Vehículo. Esta tradición considera que el individualismo y la dificultad de la tradición theravada son innecesarios. Presenta una visión del Buda y del budismo que es accesible a todos, religiosos y laicos por igual. Ofrece la oportunidad de liberarse del ciclo de sufrimiento, muerte y renacimiento. Esto se alcanza a través de la devoción personal y confianza en las actividades salvíficas de varios intermediarios conocidos como bodhisattvas. A través de innumerables vidas de perfección, los bodhisattvas han adquirido un gran mérito que puede ser usado para liberar a otros del sufrimiento. El budismo mahayana es llamado el Gran Vehículo debido a que sus enseñanzas son como un amplio vagón capaz de llevar a muchos a liberarse del renacimiento.
    El Sutra del Loto procede de la tradición del Gran Vehículo. Este sutra declara que ha sido entregado por el Buda histórico, pero describe un mundo y un tiempo mitológicos. El texto comienza así:
    Una vez el Buda estaba en la Ciudad de los Palacios Reales y en la Cima del Buitre    reunió una gran multitud de sus grandes monjes, en número de doce mil.
    El Buda hizo surgir del rizo de cabello blanco entre sus cejas un rayo de luz que    iluminó 18 mil mundos en la dirección este, así que no había nada que no hubiera     sido alcanzado, desde la profundidad del más bajo infierno hasta el más elevado cielo     de cada mundo.
    Se trata claramente de un texto dramático y es considerado uno de los más grandes textos budistas en el mundo. Su visión de un Buda compasivo que envía la luz de la iluminación y salvación al mundo entero, lo ha hecho una piedra angular de la tradición mahayana del budismo.
    No sabemos nada del redactor. Pero él o ella estaba inspirado, porque el Sutra del Loto es uno de los más bellos y elegantes textos religiosos en el mundo. Su lugar en las aflicciones del pueblo chino y japonés no tiene rival.
    Para darte un sentido de la naturaleza salvífica y compasiva de este texto, permítenos citar el capítulo 25, un capítulo de inmensa importancia con relación a Kuan Yin y su desarrollo. Habla acerca de un bodhisattva llamado Avalokiteshvara. El nombre significa “El Señor que mira las lágrimas del mundo”. Este bodhisattva ha vivido numerosas vidas con tal cualidad ejemplar como para haber eliminado por completo su propio karma, el cual crea renacimiento, y ha construido una acumulación de mérito con la cual desea ayudar a liberar a todo ser viviente de la lucha de la vida y de la muerte. Así, mientras retrasa su liberación final hacia el vacío del nirvana, escucha los gritos del mundo y derrama su compasión en aquellos que desean liberarse de la rueda de sufrimiento.
    En la parte más antigua del capítulo mencionado, el Buda describe los efectos de recurrir a la compasión de Avalokiteshvara:
    Cualquiera que, arrastrado por un torrente, invoque su nombre, inmediatamente    alcanzará las orillas... O si alguien grita que está en peligro de muerte por espada, la     espada se quebrará en pedazos. Si atacan demonios malvados, el que grite será     invisible para ellos... Si una mujer desea un hijo, adora y rinde homenaje, ella dará a     luz un hijo, virtuoso y sabio; o si desea una hija, será de buen comportamiento y de     buen parecer.
    El texto continúa diciendo que ese bodhisattva puede asumir cualquier forma con la finalidad de alcanzar a una persona si necesita salvación. Él puede aparecer como uno de los dioses hindúes como Brahma o Indra para ayudar a los hindúes; como un monje o monja, como hombre o mujer, dependiendo de las necesidades del tiempo, de la persona y del lugar. El texto sigue reflexionando sobre la naturaleza de su compasión:
    Cada estado nefasto de la existencia,
    infiernos, fantasmas y animales,
    dolores de nacimiento, edad, enfermedad, muerte,
    todo eso será destruido por él,
    consideración verdadera, consideración serena,
    largo alcance, consideración sabia,
    consideración piadosa, compasiva consideración,
    siempre añorando, siempre buscando
    ¡con brillo siempre puro y sereno!
    Sabiduría solar que destruye la oscuridad,
    sojuzgador de infortunios, de tormentas, de fuego,
    ¡iluminador del mundo!
    Ley de piedad, temblor de truenos,
    maravillosa compasión como una gran nube
    que derrama lluvia espiritual como néctar,
    ¡apagando todas las llamas de aflicción!
    No es de sorprenderse que una visión tan magnificente inspire esto a través de las vastas tierras de China a quienes añoran liberarse.
    Pero, ¿qué tiene que ver esto con Kuan Yin? Es que cuando se tradujo al chino el título sánscrito Avalokiteshvara, se volvió Kuan Shih Yin, “El que escucha los gritos del mundo”. Kuan Yin comenzó a vivir como el Avalokiteshvara chino.
    El Sutra del Loto fue uno de los más antiguos textos budistas traducidos al chino. La mayor de dichas traducciones fue debida a un maestro traductor, Kumarajiva.
    Como evidencia su nombre, Kumarajiva no era chino. Se dice que fue un prisionero vendido como esclavo y que vino originalmente de Taxila, situada en lo que hoy es el norte de Pakistán, cerca de Afganistán, o de Kharashar, en Turquestán. Sus habilidades como traductor fueron pronto reconocidas y entre los años 397 y 415 vivió en Chang-an, la capital del estado de Ch'in en China. Terminó su traducción del Sutra del Loto al chino en el año 406, dándole el título de Miao Fa Lien Hua Ching. Su traducción no fue ni la primera ni la última al chino, pero es considerada la más sublime y es la preferida actualmente en China.
    Es así como el nombre de Kuan Shih Yin entró en el mundo chino y su historia comenzó a desarrollarse.

El cambio hacia lo femenino
La naturaleza compasiva de Kuan Shih Yin atraía obviamente a muchos para quienes las  más austeras enseñanzas del Buda tenían poca atracción. Desde el siglo V a.C. comenzaron a aparecer en China las estatuas del bodhisattva. En esta etapa, Kuan Shih Yin era representado como un hombre, aunque muy delgado y agraciado de forma y semblante. Por ejemplo, el Museo Británico tiene en su colección china una delicada estatua tamaño natural de Kuan Shih Yin que data de la época de las Seis Dinastías (550 a 577). Esta estatua se trata claramente de un varón, aunque algo andrógino, como muchas de las formas masculinas de Kuan Yin.
    Hacia fines del siglo VIII, sin embargo, Kuan Yin comenzó a ser representado generalmente como femenino. ¿Qué sucedió y por qué?
    Es una difícil labor detectivesca tratar y discernir el tiempo y el lugar donde tuvo lugar el cambio del Avalokiteshvara masculino al Kuan Shih Yin femenino. En la traducción de Kumarajiva y en todas las traducciones antiguas del Sutra del Loto, Kuan Shih Yin es indiscutiblemente masculino. Si bien se reconoce dentro del texto que es capaz de tomar una forma femenina, ésta no se considera su forma principal. El peregrino budista Hsuan Tsang (c. 596-664), en sus prodigiosos recuerdos de sus viajes entre China e India, no hace mención de un Kuan Yin femenino, solamente masculino. En textos como el Cheng Ming Ching, que data del fin del siglo VII, Kuan Yin es claramente masculino. También en el Surangama Sutra, producido en el año 705 en chino. Aunque afirma que es una traducción de un texto original sánscrito, se considera actualmente que este texto fue escrito en chino y en China alrededor de dicha época. Eso indica un interés creciente en Kuan Yin pero, nuevamente, no en una forma femenina.
    Es posible trazar el surgimiento de la devoción a Kuan Yin a través de las estatuas e inscripciones de las grandes cavernas budistas de Lung Men, cerca de Loyang, en la provincia de Henan. Fueron hechas del año 500 al 540 y muestran que el Buda histórico, Shakyamuni, fue la figura budista más popular. Existen 43 inscripciones dedicadas a él, 35 a Maitreya, el Buda futuro, ocho a Amida, el Buda del Paraíso occidental, otra figura salvífica del budismo, y 22 a Kuan Yin.
    Las inscripciones de los años 650 al 690, muestran un cambio radical. Sólo ocho son dedicadas a Shakyamuni, 11 a Maitreya, 103 a Amida y 44 a Kuan Yin. El deseo de un rostro  compasivo y salvífico del budismo puede que no haya sido más claramente señalado que en el surgimiento de la popularidad tanto de Kuan Yin como de Amida, una tendencia que nunca dará marcha atrás.
    Entre la mitad y el final del siglo IX, como confirman las inscripciones procedentes de manuscritos budistas de las cavernas selladas de Tun Huang, la adoración de Kuan Yin no sólo llegó a ser un culto mayor sino que Kuan Yin era entonces considerada y representada como femenina. Esto es corroborado por la escultura y la pintura que ha sobrevivido procedente de esa época.
    Algo había sucedido entre el principio del siglo VIII y mediados del IX que llevó a Kuan Yin de ser una figura masculina a una femenina. ¿Qué pudo ser?
    Es imposible saberlo exactamente, pero existen algunas pistas fascinantes, tanto psicológicas como arqueológicas y filosóficas. Aunque es difícil en ocasiones discernir a través del paso del tiempo, estas pistas nos sugieren lo que sucedió.
    El culto de Kuan Yin creció más fuerte y rápidamente del siglo VII al IX en una parte agreste de China donde numerosas culturas se encontraron e interactuaron. Las raíces de Kuan Yin descansan no en la región central de la historia china, sino en la frontera noroeste, en la Ruta de la Seda. Es allí donde han sido halladas algunas de las más antiguas imágenes de la diosa y donde fueron escritos los textos encontrados en las cavernas de Tun Huang, textos que contienen himnos de alabanza a Kuan Yin. Las cavernas fueron selladas con decenas de miles de textos escondidos en ellas en algún momento alrededor del final del siglo X o principios del siglo XI.
    Así fue que de la agreste frontera noroeste china su culto se expandió a través de toda China y llegó a Japón. El culto masculino a Kuan Yin ya había penetrado como un resultado de la diseminación del Sutra del Loto, pero las distintivas formas femeninas de Kuan Yin sólo comenzaron a extenderse desde el noroeste en los siglos IX a X.

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