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Mano de Hamsa

La Hamsa es un símbolo utilizado en amuletos, talismanes, joyas, entradas de casas, autos y otros lugares. Su nombre en hebreo y árabe khamsa, significa “cinco”, debido a los cinco dedos que componen una mano. En hebreo se le llama también Mano de Hamsa, así como Mano de Miriam, en referencia a Miriam o María, la hermana de Moisés y Aarón reconocida como profetisa (Ex 15, 20) y asociada con la protección, ya que salvó a su hermano Moisés cuando éste era niño (Ex 2, 4-8). Un nombre alternativo en árabe es Mano de Fátima u Ojo de Fátima, en referencia a Fátima Zahra, la hija de Mahoma. La Hamsa sirve como advertencia y protección contra el mal de ojo (en hebreo ayin hara, en yidish aynore o ahore, en árabe ayin hasad), como una “mano protectora” o “Mano de Dios”. Aparece frecuentemente en forma estilizada, como una mano con tres dedos levantados, y algunas veces con dos pulgares dispuestos simétricamente. Los dedos pueden apuntar hacia arriba o hacia abajo.

Los cinco dedos de la Hamsa se relacionan para los judíos con los cinco libros de la Torá (el Pentateuco de los cristianos), para los sunníes con los Cinco Pilares del Islam (fe, oración, peregrinaje, ayuno y limosna) y para los chiítas con las Cinco Personas del Manto (Mahoma, Fátima, Alí, Hasán y Husein). Pero la mano posee un simbolismo universal; por ejemplo, en el hinduismo y el budismo uno de los principales mudras (gestos simbólicos) es abhaya (“no temor”), que es idéntico a la representación de la Hamsa. Así, es frecuente ver a deidades hindúes o budistas presentando la mano derecha hacia el frente, para que sus devotos recuerden que gozan de su protección y ningún mal puede afectarles. En la desaparecida cultura fenicia el símbolo de la mano se asociaba con Tanit, la diosa lunar patrona de Cártago.

Entre los judíos las Hamsas son populares como amuletos y decoraciones en Israel y no se considera que posean ninguna conexión islámica más allá del nombre. En Jerusalén atan con un hilo una pequeña Hamsa de oro, plata o cualquier otro metal al cuello de sus hijos. Los judíos adornan generalmente la Hamsa con peces, animal considerado inmune al mal de ojo, así como con palomas, símbolo de reconciliación con Dios, paz, sencillez, pureza y purificación. Las Hamsas aparecen como amuletos, placas de pared, llaveros o motivos en otros objetos. Dependiendo de su uso también llevan inscritas algunas oraciones, como el Shemá (“Escucha Israel”), el Birkat HaBayt (“Bendición de la Casa”) y el Tefilat HaDerech (“Oración del Viajero”).

Frecuentemente aparece inscrita en la Mano de Hamsa el símbolo Chai. Consta de las letras chet (ח) y yod (י). En hebreo la palabra chai (חי), formada por dichas letras, significa “vivir” y se relaciona con la palabra para “vida” chaim y también aparece en el lema An yisrael chai (“¡El pueblo de Israel vive!”). Otras palabras derivadas de chai son chaya, cosa viviente o animal; chayim, vida; chayoth, criaturas vivientes y chayyath, animal. Existen diversas interpretaciones cabalísticas sobre este tema; de acuerdo con la guematría, uno de los tres métodos de interpretación usados por los cabalistas, la letras de chai suman 18, por ello este número es afortunado en el judaísmo y muchos judíos dan regalos en efectivo en múltiplos de 18.

El símbolo Chai es usado frecuentemente por los judíos en un medallón alrededor del cuello, junto con el Maguen David o Estrella de David y el Hamsa. Aunque raro, Chai también puede ser usado como nombre de varón. Chaya, derivado de chai, es un nombre femenino popular en hebreo. El nombre Chaim es un nombre bastante común para un niño varón, particularmente entre los judíos ortodoxos y en Israel. Entre los judíos, tanto religiosos como seculares, el brindis I'chaim, que significa “Por la vida”, es utilizado frecuentemente cuando se celebra algo, ya sea un día de fiesta, un cumpleaños, una boda, etcétera.

La pronunciación más común de esta palabra es chai, pero ocasionalmente también se pronuncia hai. En hebreo moderno se pronuncia xai, mientras que la transcripción de la pronunciación bíblica y mishnaica es hai, con una consonante faríngea.

Entre los musulmanes está sumamente difundido el uso de la Hamsa, particularmente en el Maghreb (norte de África), incluyendo Egipto, Marruecos, Argelia y Túnez, países donde se encuentra en todos los mercados árabes. En dichos lugares se ven frecuentemente Hamsas pintadas en rojo o negro sobre las fachadas de las casas. En Argelia y entre los judíos de Túnez, si alguien alquila un animal o un objeto y no pronuncia las palabras adecuadas contra el mal de ojo, inmediatamente se dirigen sobre él los cinco dedos de la mano derecha. En Argelia no existe casa en la que no se encuentre, en el interior o exterior, sobre la puerta de entrada, el dibujo de una Hamsa burdamente trazado. En Egipto se le pinta frecuentemente en las fachadas de casas, o se encuentran placas de Hamsa elaboradas generalmente con cerámica color turquesa. También está presente en el Medio Oriente, la India y Pakistán.

En Turquía, tanto musulmanes como cristianos y judíos, cuelgan Hamsas de vidrio color turquesa del gorrito del recién nacido y del cuello de los niños; en este último caso la Hamsa es introducida en un saquito. Actualmente es un museo, pero el tiempo que la iglesia de Santa Sofía en Estambul fue mezquita, tenía pintada una Hamsa color rojo, y en la puerta de entrada de la Torre de Justicia de la Alhambra, en Granada, puede verse esculpida una Hamsa. En Siria, musulmanes y judíos esculpen o pintan una Hamsa roja sobre el dintel de la puerta o sobre la imposta de las casas en construcción. Algunas veces las pintan después de esculpirlas. Niños y adultos llevan Hamsas de vidrio como amuletos.

Sin embargo, muchos musulmanes no reconocen su protección. Consideran que sólo Alá los protege y que no necesitan otro auxilio, por lo que consideran el Hamsa como shirk, idolatría.

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